Las remesas de la emigración
Uno de los aspectos más salientes de la emigración italiana, fue la gestión de las remesas de los emigrados, es decir de los ahorros que en el curso del tiempo los italianos lograron acumular y por lo tanto a enviar en patria. Se trató de un tema de notable importancia, en cuanto las remesas fueron consideradas como "un manantial precioso de divisa preciosa, elemento de riqueza para el estado y, porque estos ingresos fueron orientados hacia el Norte industrial de la Italia más avanzada."
Así, los ahorros que los emigrantes enviaban a su familia se constituyeron en una valiosa contribución para mejorar la balanza de pagos de los países empobrecidos como Italia que debían importar materias primas y maquinaria. Estas remesas se constituyeron en un aporte fundamental para el despegue industrial italiano sobre todo durante el decenio giolittiano (1903-1914).
Las remesas pueden considerarse una característica peculiar de la emigración temporal que preveía precisamente el regreso del emigrante a su patria. En el caso de la emigración definitiva, en cambio, el envío de los ahorros se redujo notablemente, ya sea porque fueron grupos familiares enteros los que emigraron como por la muerte de aquellos ancianos que quedaron en las regiones de procedencia de los emigrantes.
En todo caso el envío de los ahorros a Italia requería de una tramitación compleja y articulada de la cual resultaron protagonistas indiscutidos, en una primera fase, los banqueros domiciliados tanto en Italia como en el extranjero.
El banquero domiciliado en América debía enviar un aviso al destinatario y escribir una carta de parte del emigrado al efectuar la remesa. Naturalmente, la remesa solo se efectuaba una vez que el inmigrante habia realizado el depósito. Pero los retrasos eran frecuentes y se cruzaban las acusaciones entre el servicio postal, las corresponsalías de los bancos y las casas centrales.
Por eso fue necesario la intervención del estado italiano para organizar un sistema que canalizara el envío de las remesas, que contribuyó notablemente a incrementar la riqueza nacional.
Ya en 1897 fue presentado al Parlamento un proyecto de ley para la tutela de las remesas de los emigrados. En aquella ocasión muchos entes privados y públicos presentaron su candidatura para poder administrar directamente el servicio de los ahorros de los emigrados. El Parlamento creyó oportuno conceder tal privilegio a un ente público, el Banco de Nápoles, que por contar con numerosas sucursales, sobre todo en la parte meridional de Italia, pudo asegurar un servicio eficiente.
La ley del 1º de febrero de 1901, nº 24 autorizó el Banco de Nápoles a asumir el servicio de colección de tutela, empleo y transmisión de los ahorros. Dos eran las finalidades básicas de dicha ley:
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gradualmente demoler la actividad de los banqueros privados que tendieron a monopolizar los ahorros de los emigrados;
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asegurar la transmisión de las remesas a la patria sin dispersiones o sustracciones.
http://www.pbmstoria.it/dizionari/storia_mod/r/r058.htm http://doc.studenti.it/appunti/storia/2/eta-giolittiana.html
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Primicia, publicado por primera vez en Geneal Italia |







